Edición Digital Nº 102 - Corresponde al 14 de Noviembre de 2008
Gral. Rodríguez,
   
Marcos Cerviño, ex asesor de Adelma Arguissaín

Marcos Cerviño dice su verdad

¨No quiero nada de lo que no sea mío y quiero dejar de ser siempre el perdedor¨

Marcos Cerviño viene recorriendo el mundo político rodriguense desde hace muchos años, participando principalmente en grupo opositores a los gobiernos de turno. Teniendo como principal antecedente el haber organizado el único acto político de Cristina de Kirchner en General Rodríguez realizado en el Club Costa Brava, recién se volvió a saber sobre su actividad dirigencial, cuando se conoció que la senadora Adelma Arguissaín lo había convocado para realizar la tarea de asesor. Según indicó Cerviño, todo se desarrolló con normalidad durante un año y siete meses, hasta que la legisladora decidió desplazarlo de su cargo y dejarlo sin su puesto y lógicamente su sueldo mensual.

Cerviño dialogó con Semanario El Vecinal sobre el tema e indicó: ¨El conflicto nació específicamente cuando, hace cuatro meses, la Senadora me dio de baja y a partir de allí yo comencé un reclamo pidiendo lo que a mí me corresponde. Acá evidentemente hay muchas cosas que debemos aclarar porque yo soy un viejo militante peronista de los años 60 cuando recibíamos palos y merezco un respeto y no se me puede tratar como un viejo de la bolsa que anda mendigando. A mí Adelma Arguissaín me defraudó muchísimo con lo que me hizo, porque sabe que mi señora está saliendo de un duro problema de salud y yo no estoy en las mejores condiciones como para conseguir otro trabajo.

Acá la Senadora tiene que entender que no soy una porquería. Soy una persona inteligente que a veces me hago el pelotudo y ando en la calle haciéndome el estúpido, pero de ninguna de las cosas tengo nada, porque ando en la calle y observo todo y conozco mis formas de reaccionar ante cada cosa que ocurre.

Hoy lamentablemente no vivo ni al día desde el punto de vista económico y por ese motivo me da bronca que me haya dejado en banda. No quiero nada de lo que no sea mío y quiero dejar de ser siempre el perdedor¨.

E.V.: ¿Cómo arranca su relación política con la Senadora Adelma Arguissaín?.

M.C.: Un día estaba sentado en un sillón que está en la municipalidad y se acercó Adelma y luego de abrazarme y darme un beso me comentó que me iba a dar un lugar con ella hasta que me jubilara (le faltaba un año). Luego de ello, me pasó a buscar y junto a mi señora nos fuimos a la ciudad de La Plata, hizo todos los trámites administrativos correspondientes como cualquier empleado y entré en la planta provisoria o política como lo llaman ellos. A partir de allí yo hacía los trabajos que ella me indicaba y nunca jamás le fallé.

E.V.: ¿Cuándo comienzan a vislumbrarse los problemas?.

M.C.: Pasados unos seis meses le solicité que me entregara los recibos de sueldo porque tenía la necesidad de sacar un préstamo para la refacción de mi casa. Por supuesto que utilizó cualquier excusa para negármelos y no traerlos desde La Plata, algo que realmente me llamó la atención, porque me comentaba que con tan bajo sueldo no me iba a dar mucha plata.

E.V.: ¿Cómo era la manera en que usted cobraba el sueldo?.

M.C.: El cobro mío en dinero es poco, pero la manera en que cobraba me la reservo. Lo único que puedo decir es que nunca tuve un recibo de sueldo ni tarjeta de cobro en mis manos. Me enteré que tengo una caja de ahorro en un banco de La Plata, la cuál desconocía porque en realidad nunca firmé nada al respecto. Por éste motivo viajaré a esa ciudad la semana que viene con profesionales para enterarme fehacientemente cual es mi situación real.

Esta situación sin dudas recién empieza porque reconozco que será un tema que traerá cola en todo el ámbito político. Ella seguramente saldrá a mostrar sus cosas y yo mostraré las mías.

E.V.: ¿Usted tiene manera de comprobar que estuvo en el listado de empleados políticos del Senado de la Provincia de Buenos Aires?.

M.C.: Sí, por supuesto. El ejemplo más claro es que pertenecí a la obra social IOMA, en la cuál solamente aparecí cuando me dieron el alta en el Senado. También tengo copias de los listados de empleados de cada senador y allí aparezco con nombre y apellido. Otro punto que destaco es el tema de la jubilación, la cuál me demuestra que tengo los aportes depositados. Por todo esto digo que yo no estoy loco como para ir a solicitar algo que no es mío.

E.V.: ¿Cuándo se produce el distanciamiento final de la Senadora?.

M.C.: La relación de Adelma conmigo cambió cuando nombró a Sergio Bevilacqua como su asesor. En mi caso quiero aclarar que no tengo nada contra Sergio, pero debo reconocer que cuando él ingresó me dieron de baja a mi hace cuatro meses.

En todo ese tiempo nunca me llamó para darme una explicación y solamente la vi cuando Coronel nos reunió hace un par se semanas y ella me dijo que se trató de un olvido, algo que no acepto porque ese es un problema que la Senadora debe solucionar y entregarme el dinero que me corresponde.

Hay que entender que en la política hay que tener códigos y yo con ella los tuve, pero lamentablemente no fue recíproco y por eso esto se está resolviendo con un quilombo y no como personas civilizadas.

Yo hace mucho que estoy en política y nunca cagué a nadie y cuando algo no me gusta de un grupo me voy sin problemas y sin complicar las cosas. Acá la cosa es distinta, porque están agarrándose de algo que personalmente me corresponde.

NO AL INTENDENTE

Dentro de la nota, Marcos Cerviño quiso dejar en claro que su enojo es con la Senadora Arguissaín y no con el Intendente. Al referirse al tema dijo: ¨Yo no tengo nada contra Marcelo Coronel y no tengo ningún temor acerca de lo que él pueda hacer con mi persona. Al contrario, fue un tipo que me dio una mano y hasta un día me mandó al negocio que tiene el padre y saqué 150 pesos en mercadería, que luego me lo descontaron del dinero que me entregaban con los recibos que yo firmaba¨.

E.V.: Si no tuvo problemas con Marcelo Coronel, ¿A qué se debió la denuncia presentada en la fiscalía de Luján por amenazas hacia su persona?.

M.C.: Eso es algo que yo hice porque me tengo que cubrir dentro del ámbito familiar y no quiero que ellos tengan algún problema. Lo de la amenaza fue a través de una conversación telefónica que tuve con él y en un momento de calentura el Intendente empezó a gritar y dio la casualidad que varias personas escucharon sus dichos agresivos y por ese motivo fui a Luján a cubrirme de cualquier inconveniente futuro. Igualmente quiero decir que eso es pasado y son calenturas del momento y yo eso lo entiendo y por eso no le tengo temor porque además no lo considero un capo mafia.



 
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