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Lucrecia Filomia junto a su amiga
María de los Angeles. |
Lucrecia Filomía vivió una aventura y lo puede contar
Una rodriguense evacuada desde Machu Picchu
Uno de los factores noticiables que es importante tomar en cuenta cuando
periodísticamente abordamos una información es la
«proximidad» que esa noticia tiene con nosotros. Y si es
algo que sucedió fuera de las fronteras de
nuestro país doblemente, ya que primero pensamos
si en ese suceso que ha ocurrido hubo compatriotas presentes. Y si entre esos
compatriotas hubo gente de nuestra «patria chica»,
nuestro lugar, nuestro General Rodríguez. Y con
estos graves sucesos ocurridos en la región de
Machu Picchu, en tierra peruana, El Vecinal tuvo
la grata experiencia de mantener un contacto con una joven rodriguense, Lucrecia Filomía,
que si bien desde hace dos décadas no habita
en su suelo natal porque con sus padres se
radicó en la provincia de La Pampa (más
exactamente en la ciudad de Gral. Pico), mantiene un
contacto fluido con sus parientes que habitan en suelo rodriguense.
Y el breve contacto se
dio precisamente en el paso que tuvo por nuestra ciudad, en el escalonado regreso a su casa
en la capital pampeana, Santa Rosa, ya que Lucrecia es profesora de Geografía y
mantiene una estrecha relación con la
Universidad pampeana, por lo que se instaló allí para
completar su formación universitaria. Junto a
su amiga María de los Angeles Torres planeó
este viaje luego de un año intenso y agotador y
pese a que estaban alertadas que en esta época
del año las lluvias suelen ser habituales en la
zona, nada parecía que les impediría conocer la
región que tantos turistas de todo el mundo
sueñan visitar. La experiencia fue fuerte y aleccionadora y las copiosas
precipitaciones pusieron a prueba la resistencia y la
voluntad de los viajeros, y extensas jornadas de
caminatas y recorridas las encontraron totalmente empapadas, pero satisfechas de poder
cumplir con la meta que se habían propuesto como
era recorrer el Camino del Inca para llegar al Santuario tan ansiado en el periplo de
Machu Picchu.
Los prestatarios de los servicios turísticos
contratados tercerizan su trabajo por lo que uno
ya pierde el control de quien debe brindar esa
prestación y si hay algún tipo de garantía de la
calidad de ese servicio que contratamos muy confiados de que no íbamos a tener ningún
problema. Ante lo inevitable de la imperiosa
evacuación por las pésimas condiciones
climáticas continuas a lo largo de jornadas, los
responsables se esfuman y nadie responde por los
compromisos asumidos, lo que hace que la situación se torne más que compleja y haya
que extremar la paciencia, la responsabilidad y
por sobre todo la imaginación y la creatividad
que, ante situaciones difíciles, suelen ser más
bien escasas. Las autoridades peruanas no están a
la altura de las circunstancias y dejan a cantidad importante de turistas de variado origen
y diverso poder adquisitivo librados a su suerte y para colmo la infraestructura de los
servicios del turismo receptivo de la región es
decididamente precaria, lo que agrega mayor complicación a lo de por sí compleja
problemática.
Las intrépidas viajeras no quieren dejar de
destacar la eficaz tarea que desplegaron en estas circunstancias que les tocó atravesar las
autoridades de la representación diplomática
de nuestro país en Perú, con su titular,
Darío Alessandro a la cabeza y también los
funcionarios del consulado que estuvieron en todos
los detalles y prestaron la debida atención
hasta que el último compatriota fuera evacuado
en las mejores condiciones disponibles. La Fuerza Aérea de nuestro país aportó las
aeronaves Hércules y Fokker en las que los
contingentes de connacionales regresaron a suelo
argentino y Lucrecia no deja de resaltar el gran
esfuerzo físico que requirió de parte de las
dotaciones del personal de los aviones utilizados para poder realizar las evacuaciones con la
premura necesaria. Ya mamá Graciela
(docente que hace 20 años decidió junto a su marido
José buscar una mejor calidad de vida en un
destino con más tranquilidad que las urbes no
pueden proporcionar) está más tranquila de tener
sana y salva a Lucrecia y saber que el mal momento ya pasó y solo formará parte de las
anécdotas que motorizarán los recuerdos.
El
factor noticiable en este caso fue el de proximidad
y si bien los medios de prensa pampeanos se refieren a Lucrecia como «la piquense» (por
su vida en Gral. Pico) nosotros sabemos que esta joven docente de 25 años nació en Gral.
Rodríguez y adquiere relevancia que la distingue
por esa misma condición. |